La FEMEXFUT y su hipocresía

¿Qué hay detrás del no ascenso del Irapuato y el grito de Puto?

Si tuviésemos que mencionar tres cosas que sobran en México, sin duda alguna en primer lugar encontraríamos el potencial para destacar en cualquier ámbito, en segunda posición podría encontrarse la algarabía con la que se vive a pesar de que el panorama sea por demás desalentador y en tercer lugar, quizá para disgusto de muchos, tendríamos que mencionar a la corrupción, sí, ese ente monstruoso con el que tiene pesadillas la 4T, pero, no nos salgamos de curso, en México la corrupción es casi como el aire que respiramos: invisible, silencioso pero presente en todos y necesario para que los negocios sigan vivos.

En este sentido, no será sorpresa para nadie si hablamos de que en la Federación Mexicana de Fútbol (FEMEXFUT), existe corrupción a raudales, desde el dicho popular de que el Club América compra árbitros, hasta el seguro millonario que cobraba Billy Álvarez (ex presidente de la cooperativa Cruz Azul y ahora prófugo de la justicia), cada que el Cruz Azul perdía una final de liga, no… para nadie es sorpresa que una institución como la FEMEXFUT se vea envuelta en escándalos de ese tipo, por el contrario sería hasta raro que no fuera así, pues bien, este órgano rector del balompié mexicano de nueva cuenta nos muestra su faceta de catrín con una mano por delante y otra por detrás, la primera para mostrarse gentil y la segunda para apuñalar por la espalda.

Hace menos de un mes, para ser exactos el 18 de junio del 2021, el presidente de la FEMEXFUT, Yon de Luisa Plazas, salía a declarar en conferencia de prensa, casi como un mártir entre lágrimas, que la Selección mexicana había sido sancionada por la FIFA a causa del polémico grito “¡Eh, Puto!”, razón por la cual, se debía cumplir con una multa de 65 mil dólares y jugar dos partidos como local en el Azteca a puerta cerrada, hasta ese punto la historia es bien conocida, la necedad del aficionado promedio le ha salido caro a la FEMEXFUT por las ya casi 18 multas que ha recibido de FIFA desde el 2014, pero… lo que no es tan conocido es que, detrás de esa imagen de víctima abnegada la federación se las gasta para castigar o mejor dicho negar a uno de sus “socios”, lo que por méritos deportivos consiguió.

En contexto rápido, en el fútbol profesional de México existen 3 categorías principales: 1ª  división, 2ª división y 3ª división, de mayor a menor relevancia económica respectivamente, pues bien, bajo reglamento los equipos que participan en la 3ª división pueden ascender, es decir, jugar en la 2ª división siempre y cuando resulten campeones al final del torneo y cumplan con ciertos requisitos impuestos por la federación tales como: certificación en la capacidad mínima de aforo en el estadio, certificación de instalación eléctrica y alumbrado, certificación en operación, logística y seguridad, certificación de estabilidad financiera, etc. Certificaciones que son encomendadas a realizar por la empresa Ernst & Young, la cual, figura a nivel mundial como una de las 4 más importantes en el ramo de las auditorías, contabilidad, servicios de cálculos y asesoramiento en gestión de empresas.

Pues bien, el motivo de todo esto es escudriñar el reciente escándalo entre el club de fútbol Irapuato (perteneciente a la 3ª división) y la negativa rotunda de la FEMEXFUT para permitir que dicha institución ascienda de categoría a 2ª división, a pesar de que por méritos deportivos es lo que les corresponde, la federación de la mano con los dictámenes de su empresa subcontratada Ernst & Young, argumenta que el club no cumple con los requisitos necesarios en cuestión de estructura, finanzas y economía, es decir, técnicamente les dijeron “pobres” y la excusa es que al no comprobar una estabilidad como institución eso puede atentar contra el bienestar del resto de socios que integran la 2ª división, pero… ¿Es válido este argumento?

La respuesta es un sencillo no, ya que, si echamos la mirada hacia el pasado nos encontraremos con el caso del Club deportivo Veracruz y su dueño Fidel Kuri, el cual, a mediados de 2019 dejó de pagarle a más del 80% de sus empleados, entre administrativos, trabajadores del estadio, cuerpo técnico y a los mismos jugadores por más de medio año, esto, sin dar una explicación lógica y sin que la FEMEXFUT interviniera para atender el bienestar de las personas cuyo sustento dependía de dicha institución, lo peor del caso es que sucedió en la 1ª División, sí, así es, en la categoría dónde se supone que están los mejores clubes del país.

Entonces… si el argumento de la estabilidad financiera no tiene fundamentos, puesto que, se ha comprobado que a las autoridades poco les importa lo que sus socios hagan hacia dentro de sus clubes, ¿Cuál es el motivo real de la negativa al Club Irapuato?, muy sencillo: fue por allá de 2016 cuando Fernando San Román (Dueño totalitario en ese entonces de los equipos Tampico Madero y Alebrijes de Oaxaca), hizo negocios con Alejandro Irarragori (Dueño actual de los equipos Santos Laguna y Atlas), el acuerdo permitido por la FEMEXFUT establecía que tanto San Román como Irarragori podrían operar administrativa y financieramente al equipo Tampico Madero, en este sentido San Román se quedaría con el 25% de las acciones de su club e Irarragori obtendría el 75% restante de la propiedad, hasta ahí todo bien, pero, una temporada más tarde la lucha de poder comenzó y Fernando San Román denunció y declaró abiertamente que Alejando Irarragori estaba cometiendo un fraude por 35 millones de pesos, hecho que llamó fuertemente la atención de la FEMEXFUT, pero no… para bien.

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Cuando la federación se entrometió para “resolver” el desacuerdo, esta comenzó a decantarse tendenciosamente a favor de Irarragori, así es, a favor del que llegó a comprar y no del propietario original, de hecho en ese entonces el medio La Silla Rota, publicó un artículo en dónde se exhibían audios que comprometían y exhibían la complicidad de Alejandro Irarragori con el entonces presidente de la FEMEXFUT, Decio de María, es decir, que en el caso puntual de la disputa legal por la propiedad del equipo Tampico Madero, la federación no fue imparcial y simplemente le dio preferencia a uno de sus allegados consentidos (recordando que Irarragori tenía en ese entonces al Club Santos Laguna en 1ª división).

Cómo dato extra sobre toda esta sospecha acerca del tráfico de influencias que practica Irarragori en la federación, en aquel 2018 la FEMEXFUT le negó el ascenso a 2ª división al equipo Alebrijes de Oaxaca, el cual, como se mencionó anteriormente, era propiedad de Fernando San Román, dicha negativa sucedió casualmente cuando el pleito contra Alejandro Irarragori ya se había destapado.

Una vez ocurrida la tragedia y ya con Fernando San Román habiendo cedido el control a su hijo Javier San Román, en 2020 la familia San Román se hizo con la propiedad del Club Irapuato, planteando un proyecto que estaba plenamente enfocado en conseguir el ascenso de categoría, esta vez iniciando desde la 3ª  división, pero cómo hemos constatado eso no pudo y quizá no podrá ser, puesto que, a pesar de que ha habido muchos cambios en la dirigencia de la federación, lo cierto es que, Alejandro Irarragori hoy más que nunca tiene un peso fuerte en cuanto a asociados se refiere, incluso llegando a sobrepasar en ciertos aspectos al mismo Emilio Azcárraga Jean, quien por años se presumía como el dueño real del fútbol en México.

La prohibición de la FEMEXFUT al ascenso del Club Irapuato… ¿Se trata de un ajuste de cuentas por aquel escándalo en 2018 entre los San Román e Irarragori?, los hechos hacen eco al tratar de responder está pregunta, pero, mientras la verdad del caso se mantenga en las sombras, la afición del Club Irapuato ya arremetió en contra de la FEMEXFUT y mediante un comunicado expresó su frustración, haciéndole ver a los directivos que es un acto sin vergüenza el pedir apoyo para que la Selección mexicana no se vea afectada por las sanciones derivadas del grito “¡Eh, puto!”, pero, a la vez “apuñalar por la espalda a la gente en Irapuato arrebatándole en el escritorio lo que se ganó en la cancha”, recordándoles que irapuatenses hay en todo México y también en Estados Unidos… ¿La FEMEXFUT se acaba de ganar un enemigo “gratis’?

JR Brindiz


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