Imagina un mundo donde cumplir 18 años ya no es el pase automático para comprar un paquete de cigarrillos. En el Reino Unido, este escenario no es una distopía, sino una política de Estado. Bajo una legislación pionera, el país ha puesto en marcha un plan para que cualquier persona nacida después de 2008 tenga prohibido legalmente comprar tabaco por el resto de su vida.
Esta medida no busca prohibir el hábito a quienes ya fuman, sino asfixiar el suministro para las futuras generaciones, convirtiendo al cigarrillo en un artefacto del pasado.
Una ley que "envejece" con la población
La premisa del Proyecto de Ley de Tabaco y Vapeo es tan simple como radical: la edad legal para comprar tabaco (actualmente 18 años) aumentará un año cada año.
Esto significa que:
-En 2026, alguien nacido en 2009 no podrá comprar tabaco.
-En 2050, una persona de 41 años seguirá siendo "demasiado joven" para entrar a una tienda y pedir cigarrillos legalmente.
A diferencia de las prohibiciones tradicionales, esta ley no criminaliza el consumo, sino la venta minorista. El objetivo es evitar que los adolescentes se enganchen en una adicción que, según el Servicio Nacional de Salud (NHS), mata a dos de cada tres fumadores a largo plazo.
¿Por qué el Reino Unido tomó este camino?
El tabaquismo es la principal causa de muerte evitable en Gran Bretaña. Los datos que impulsaron esta ley son contundentes:
-Mortalidad: Cerca de 80,000 muertes anuales en el Reino Unido están relacionadas con el tabaco.
-Presión hospitalaria: Uno de cada cuatro ingresos por cáncer está vinculado al cigarrillo.
-Impacto Económico: Se estima que el tabaquismo le cuesta a la economía británica y al sistema de salud más de 17,000 millones de libras al año, superando por mucho lo que el Estado recauda en impuestos al tabaco.
"No hay ningún otro producto que, si se usa exactamente como el fabricante pretende, mate a la mayoría de sus consumidores", señaló el director médico de Inglaterra, Chris Whitty, durante la defensa del proyecto.
La guerra contra el "Vapeo de colores"
El otro frente de esta ley: los vapeadores desechables. Aunque el gobierno promueve el vapeo como una herramienta para que los adultos dejen de fumar, la explosión de sabores como "algodón de azúcar" o "chicle" ha atraído a menores de edad de forma alarmante.
La nueva legislación otorga poderes para:
1. Restringir sabores: Eliminar los gustos frutales y dulces que apuntan a los niños.
2. Empaque neutro: Prohibir los diseños llamativos y coloridos.
3. Exhibición limitada: Los vapeadores ya no podrán estar a la vista junto a dulces o golosinas.
Como era de esperar, la medida ha encendido el debate. Mientras que organizaciones como Cancer Research UK celebran la ley como "un hito generacional", otros sectores, incluidos algunos miembros del ala libertaria del Partido Conservador y la propia industria tabacalera, denuncian lo que llaman el "Estado niñera".
Los críticos argumentan que:
-Podría fomentar un mercado negro masivo.
-Es una vulneración de la libertad de elección de los adultos.
-Generará una carga administrativa imposible para los tenderos, quienes tendrán que pedir identificación a personas de 40 o 50 años en el futuro.
El contexto global
El Reino Unido no fue el primero en idear esto; Nueva Zelanda fue el pionero original. Sin embargo, tras un cambio de gobierno a finales de 2023, Nueva Zelanda dio marcha atrás a su ley para financiar recortes de impuestos. Esto dejó al Reino Unido como el líder mundial en este experimento social y de salud.
Si la ley cumple su promesa, para mediados de siglo, el tabaquismo podría estar prácticamente erradicado en las islas británicas. Lo que hoy vemos como una estampa común —alguien fumando en una esquina— podría convertirse, para los nacidos después de 2008, en una curiosidad histórica de los libros de medicina.
El experimento británico está bajo la lupa del mundo. Si tiene éxito, otros países europeos podrían seguir su estela, decretando, por fin, el fin de la era del tabaco.