Las personas que publican entrenamientos con frecuencia pueden estar lidiando con problemas psicológicos

En la era del scroll infinito, es casi imposible no toparse con una "selfie" en el espejo del gimnasio o un video en cámara rápida de una rutina de pierna. Lo que para muchos es una simple dosis de motivación, para la psicología moderna se ha convertido en un objeto de estudio fascinante.

¿Es solo entusiasmo por la salud, o hay algo más profundo moviendo los hilos de nuestras publicaciones?

El "Ego" en alta definición

Diversos estudios, incluyendo investigaciones de la Universidad de Brunel en Londres, han sugerido una correlación entre la frecuencia de estas publicaciones y ciertos rasgos de personalidad. El hallazgo más recurrente es el narcisismo.

  • Búsqueda de validación: Las personas con rasgos narcisistas tienden a publicar sus logros físicos para alimentar su necesidad de atención y estatus.
  • El refuerzo positivo: Cada "me gusta" actúa como un disparo de dopamina que valida no el esfuerzo físico, sino la imagen proyectada.

La baja autoestima

Paradójicamente, lo que parece un exceso de confianza puede ser un escudo. Para muchos, compartir el progreso es una forma de compensar inseguridades internas.

"Cuando la valoración personal depende exclusivamente de la mirada del otro, el entrenamiento deja de ser una actividad de bienestar para convertirse en una herramienta de construcción de identidad digital."

Si el entrenamiento "no cuenta" a menos que el mundo lo vea, la motivación es extrínseca. Esto significa que, sin el aplauso digital, la persona podría sentir que su esfuerzo carece de valor, lo que es un síntoma claro de una autoestima frágil.

Adicción y dismorfia

No todo es cuestión de ego; a veces es una cuestión de salud mental más compleja. El reporte psicológico identifica tres señales de alerta cuando el contenido fitness se vuelve obsesivo:

  1. Vigorexia (Dismorfia muscular): Una obsesión por un cuerpo musculoso que nunca parece ser suficiente. Las fotos constantes sirven para "chequear" fallos inexistentes.
  2. Adicción al ejercicio: El uso de las redes sociales para documentar la adicción puede normalizar conductas extremas que rozan el sobreentrenamiento.
  3. Dependencia del algoritmo: Sentir ansiedad o frustración si una publicación de entrenamiento no recibe la interacción esperada.

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No todo es "postureo"

Es justo decir que no todas las personas que publican su rutina tienen un conflicto psicológico. Para muchos, la comunidad digital ofrece:

  • Responsabilidad compartida: Publicar ayuda a mantener el compromiso con sus metas.
  • Inspiración genuina: Crear redes de apoyo y consejos útiles para principiantes.

La clave, según los expertos, está en la intención. Si el objetivo es conectar, el impacto suele ser positivo. Si el objetivo es demostrar superioridad o calmar una inseguridad profunda, es momento de soltar el teléfono y reevaluar la relación con el espejo.

¿Cómo saber si tu contenido es saludable?

Señal de Salud

Señal de Alerta

Entrenas aunque no tengas batería en el móvil.

Si no hay foto, sientes que el entrenamiento fue un desperdicio.

Celebras el proceso y el bienestar físico.

Te obsesionas con los ángulos y filtros para ocultar "defectos".

Aceptas días de descanso sin culpa.

Usas las redes para compararte constantemente con otros y sentirte inferior.


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