Por qué el streaming está "Calcando" la receta de la vieja televisión

Hubo un tiempo en que el streaming era sinónimo de rebelión. "Ve lo que quieras, cuando quieras", rezaban los eslóganes. Sin embargo, al llegar a 2026, la industria parece haber sufrido un ataque de nostalgia estratégica. Netflix, Prime Video y HBO Max han desempolvado el viejo manual de la televisión por cable: estrenos semanales, horarios fijos y —por supuesto— pausas comerciales. Cómo si se tratara de la novela de las 8.

La era del maratón desenfrenado está cediendo el paso a la "cita frente a la pantalla", y no es por romanticismo, sino por pura supervivencia financiera.

La principal virtud de las plataformas era su biblioteca infinita disponible al instante. Pero en la actual "guerra del streaming", esa virtud se convirtió en un arma de doble filo. La posibilidad de devorar una temporada completa en un fin de semana facilitaba que el usuario cancelara su suscripción apenas terminaban los créditos del último episodio.

Para frenar esta fuga, las empresas han vuelto a la dosificación de contenido. Ejemplos recientes confirman la tendencia:

Stranger Things: Su última temporada fue fragmentada en tres partes, estirando la conversación global durante meses para cerrar con un evento final el último día de 2025.
It: Welcome to Derry y House of the Dragon: Han adoptado el estreno semanal, obligando al usuario a mantener su suscripción activa por al menos dos o tres meses.

El fantasma de la rotación (Churn)

Según datos de la consultora Deloitte, el 39% de los consumidores canceló al menos un servicio de streaming en el segundo semestre de 2025. La situación es más crítica para la Generación Z y los Millennials, donde la tasa de rotación supera el 50%.  "En un mercado saturado, es complicado pagar múltiples servicios. Las empresas integran este modelo de programación para retener a los usuarios a la fuerza", explica Radamés Camargo, gerente de análisis de The CIU.

Esta falta de lealtad ha llevado a una opacidad deliberada. Netflix, el gigante del sector, dejó de reportar sus cifras de suscriptores desde el año pasado, una táctica que Camargo interpreta como una señal de la volatilidad del mercado: si los datos no son favorables, mejor no mostrarlos.

La publicidad: El nuevo Rey del streaming

Si el contenido es el gancho, la publicidad es el motor. El regreso al modelo de capítulos semanales tiene un objetivo oculto: maximizar el inventario publicitario.

Al mantener a la audiencia cautiva durante ocho semanas en lugar de una, las plataformas pueden vender espacios comerciales sostenidos, rentabilizando producciones que cuestan cientos de millones de dólares. No es una apuesta pequeña: Statista reporta que el gasto global en publicidad para streaming alcanzó los 207,500 millones de dólares en 2025.

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El caso de México: ¿Anuncios por elección?

En México, el terreno es especialmente fértil para este modelo híbrido.

47% de los usuarios prefiere ver anuncios si eso significa reducir el costo de la suscripción. Esto ha permitido que las plataformas combinen la tecnología digital con la estructura de la televisión abierta tradicional, creando un modelo donde el espectador paga menos dinero, pero entrega más tiempo y atención.

Estamos siendo testigos de una síntesis industrial. El streaming ya no busca ser "lo opuesto" a la televisión, sino ser una versión optimizada de ella. La conveniencia digital se mantiene, pero las reglas del juego —la espera, el horario estelar y los comerciales— son las mismas que nuestras familias conocieron hace décadas.

Al final del día, parece que el futuro de la televisión se parece muchísimo a su pasado, solo que ahora la señal llega por fibra óptica en lugar de una antena de conejo.

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