La Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) del gobierno federal informó que en las próximas semanas emitirá los lineamientos para que todas las compañías telefónicas y fabricantes de celulares muestren el mismo mensaje en caso de que se active el sistema de alertamiento, eliminando la leyenda de "Alerta Presidencial".
Debido al terremoto de magnitud de 6.5 ocurrido el 2 de enero pasado con epicentro en San Marcos, Guerrero, al igual que la réplica del viernes 16, la Alerta Presidencial fue emitida en todos los celulares de los mexicanos con sonido, vibración y luz para lograr una mayor eficiencia.
¿Por qué se llama así la Alerta Presidencial?
La Alerta Presidencial no se llama así por orden de la administración de Claudia Sheinbaum, el nombre forma parte de un protocolo internacional de alertamiento temprano, especialmente del sistema usado en Estados Unidos, llamado Wireless Emergency Alerts (WEA). En este sistema, las "Presidentials Alerts" son las alertas de más alto nivel que NO pueden ser BLOQUEADAS aunque sí pueden ser desactivadas directamente desde el celular.
El sonido
El estruendo de la alerta presidencial en los teléfonos móviles se ha convertido en un fenómeno que genera tanto alivio como una profunda ansiedad colectiva. Diseñado originalmente como una herramienta vital de seguridad civil, su sonido —estridente, discordante y a máximo volumen— ha desatado un debate sobre el límite entre la protección y el impacto psicológico en la población.
El diseño del "susto"
A diferencia de un tono de llamada normal, estas alertas utilizan una frecuencia diseñada específicamente para romper el ruido ambiental y captar la atención inmediata del cerebro. El problema es que esta efectividad suele traducirse en un "salto" físico, taquicardia y, en muchos casos, ataques de pánico repentinos, especialmente cuando el mensaje llega en medio de la noche o en momentos de silencio absoluto.
¿Seguridad o trauma?
La polémica radica en la naturaleza intrusiva del sistema:
El factor psicológico
Para muchas personas, el sonido ya no se asocia con "mantenerse a salvo", sino con una amenaza inminente. En regiones con alta actividad sísmica o climática, el simple tono de la alerta puede disparar síntomas de estrés postraumático. La crítica principal es que el sistema actual prioriza la urgencia técnica sobre la salud mental del receptor.
Aunque es innegable que estos sistemas salvan vidas al ganar segundos críticos, la falta de personalización y la agresividad del audio siguen siendo un punto de fricción entre los gobiernos y una ciudadanía que se siente "asaltada" por su propio dispositivo.