Selling a Vibe marca el regreso triunfal de The Cribs después de una pausa de casi seis años desde Night Network (2020). No intentan reinventar la rueda ni perseguir tendencias fugaces; en cambio, refinan su sonido indie-rock clásico con una producción más pulida y melodías que destacan por su honestidad emocional.
A diferencia de la crudeza "lo-fi" de sus primeros años o la urgencia punk de discos anteriores, este trabajo se siente más "aerodinámico" y melódico. La mano del productor Patrick Wimberly se nota en un acabado más limpio, con ciertos toques de brillo pop de los años 80 (algunos críticos lo comparan con Squeeze o Orange Juice). Sin embargo, las guitarras distorsionadas y los ganchos pegadizos siguen siendo el motor principal. Es un disco que suena a una banda cómoda en su propia piel, que ya no necesita gritar para ser escuchada.
El corazón del álbum es la hermandad. Las letras exploran la reconexión entre Gary, Ryan y Ross Jarman, quienes admitieron haber pasado por momentos de desgaste en su relación personal debido a la maquinaria de la industria musical. El disco funciona como una reafirmación de su vínculo, alejándose de ser solo "compañeros de banda" para volver a ser familia.
"Summer Seizures": El sencillo principal. Mezcla melancolía con inmediatez; es una canción sobre el paso del tiempo y la memoria que se queda grabada desde la primera escucha.
"Brothers Won't Break": El cierre del disco y quizás su declaración más importante. Es un himno emotivo y cálido sobre la durabilidad de su relación fraterna.
"Never The Same": Descrita como un himno indie clásico, ideal para festivales, con esa energía "Strokes-esque" pero con el sello Jarman.
"Self-Respect": Una canción con actitud que recuerda que, a pesar de los años, la banda no ha perdido su filo crítico hacia la industria.
Los críticos valoran que The Cribs hayan logrado un álbum que se siente "vital" y "necesario" después de más de 20 años de carrera.
Lo bueno: La composición es sólida, las melodías son excelentes y se siente auténtico.
Lo diferente: Es menos caótico y sudoroso que sus discos antiguos; si buscas gritos y descontrol total, este es un enfoque más reflexivo y pop.
En resumen: Selling a Vibe es una prueba de resistencia y calidad. Es el sonido de unos sobrevivientes del indie que han encontrado paz y propósito, entregando una colección de canciones que probablemente se convertirán en favoritas de los fans a largo plazo.