El mundo de las criptomonedas ha sido sacudido por un nuevo escándalo que tiene como protagonista, aunque de manera indirecta, a la estrella del fútbol Cristiano Ronaldo. Una supuesta memecoin con la marca “CR7” desató una fiebre especulativa que terminó en un descalabro financiero, dejando a inversores con pérdidas estimadas en 143 millones de dólares en un abrir y cerrar de ojos. Lo que parecía un pase magistral rumbo al éxito resultó ser un autogol monumental orquestado por estafadores.
Todo comenzó hace unos días cuando rumores en internet aseguraban que el astro portugués estaba a punto de lanzar su propia criptomoneda en la blockchain de Solana. La expectativa fue suficiente para que un grupo de oportunistas viera la jugada perfecta: lanzar tokens no oficiales bajo el nombre “CR7” y aprovechar el furor. Con una promoción agresiva liderada por influencers, uno de estos tokens alcanzó una capitalización de mercado de 143 millones de dólares en solo seis minutos. ¡Un sprint digno de Ronaldo en sus mejores días! Pero, como en un mal partido, el sueño duró poco.
Un clásico “rug pull” que dejó carteras vacías
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Según la firma de análisis on-chain Bubblemaps, el esquema fue un rug pull de manual, esa jugada sucia tan común en el criptomundo donde los estafadores inflan el valor de un token para atraer a inversores desprevenidos y luego venden todo, dejando el precio en el suelo. Eso fue exactamente lo que pasó con la falsa memecoin de CR7. Apenas nueve minutos después de alcanzar su pico, las direcciones que promovieron el token ejecutaron ventas masivas, desplomando su valor en un 98%. Los inversores, que soñaban con anotar ganancias al estilo Ronaldo, terminaron con las manos vacías.
“Es probable que, tras el lanzamiento de la YZY de Kanye West, algunos influencers aprovecharan la tendencia y afirmaran que Ronaldo también lanzaría un token”, explicó OxToolman, un investigador del sector. “Lo que hicieron fue crear un token no oficial, difundir la dirección del contrato para atraer compradores y, poco después, ejecutar el rug pull”. Una estrategia tan calculada como un penalti bien cobrado, pero con víctimas en lugar de aplausos.
A pesar de que Ronaldo ha colaborado con Binance en colecciones de NFT, no existe ningún comunicado oficial que vincule al futbolista con una criptomoneda propia. Los influencers implicados, con la rapidez de quien borra un mensaje comprometedor, eliminaron sus publicaciones promocionales, dejando claro que sabían del engaño. Pero el daño ya estaba hecho, y los inversores, atrapados en la emoción, pagaron el precio.
El criptomercado: un campo minado
El caso de la falsa memecoin de CR7 no es un hecho aislado. Días antes, la YZY, la criptomoneda oficial de Kanye West, también hizo titulares al alcanzar una capitalización de 3.000 millones de dólares antes de desplomarse estrepitosamente. Aunque respaldada por el rapero, la YZY fue señalada por posibles tácticas de pump and dump, donde el valor se infla artificialmente para luego dejar caer a los inversores. Y no es el único ejemplo: figuras como el presidente de Argentina, Javier Milei, han sido vinculadas a promociones de criptomonedas como la Libra, que también terminó en pérdidas millonarias tras un colapso repentino.
El auge de las criptomonedas, impulsado por la fama de celebridades y la fiebre especulativa, ha convertido al mercado en un terreno fértil para estafas. Las memecoins, con su volatilidad y promesas de ganancias rápidas, son el anzuelo perfecto para los incautos. Mientras tanto, los reguladores parecen jugar de espectadores en un partido donde los estafadores siempre van un gol por delante.
Una lección cara
La falsa memecoin de Cristiano Ronaldo es un recordatorio brutal de que, en el criptomundo, no todo lo que brilla es oro, ni siquiera si lleva el sello de una superestrella. Los inversores, deslumbrados por el nombre de CR7, aprendieron a la fuerza que la codicia y la falta de investigación pueden costar millones. Mientras los estafadores celebran su victoria, el mercado de criptomonedas sigue siendo un campo donde los goles en contra son más comunes que los trofeos. ¿La moraleja? En este juego, verifica antes de invertir, o prepárate para quedarte fuera de la cancha.