El caso del extraño concierto de The Police en el Hotel de México

En 1980 el trío policiaco liderado por Sting llegó a México para imponer su ley, enfrentó la censura, la corrupción y la represión del rock con un inusual concierto en un elegante salón que acabó en portazo, cena, baile y show.

La primera presentación de The Police en México se remonta a la prehistoria de los conciertos, a un 15 de noviembre de 1980 en el entonces Hotel de México (hoy WTC) que aún se encontraba en obra negra.

El evento estuvo rodeado de un entorno rarísimo, se llevó a cabo en un salón de eventos sociales con manteles largos, de un hotel en el que las varillas y ladrillos aún eran parte de la decoración, un público que asistió de pipa y guante, se sirvió vino, hubo boicot por parte del sindicato de músicos y disturbios, todo capturado por cámaras de televisión.

El concierto fue tan inusual que el propio baterista Stewart Copeland lo recuerda como uno de los conciertos más extraños en la carrera del grupo británico.



The Police se encontraba en la cúspide del rock mundial a finales de los 70´s y con el lanzamiento de su tercera producción Zenyatta Mondatta en octubre de 1980, se afianzaron en la cima, el disco fue una gran influencia para toda la generación post punk y del new wave.

Como parte de su estrategia comercial, el trío conformado por Gordon Sumner (Sting), Stewart Copeland y Andy Summers, decidieron abrir nuevos mercados e incluyeron en su tour mundial a Filipinas, El Cairo, la India, Grecia, México y Argentina.


México se convertía así en el primer país de América Latina en la que tocaría Sting y compañía, pero la burocracia, corrupción, la censura y la poca capacidad de organización se convirtió en un duro golpe de realidad tercermundista para la banda.

La nula experiencia de México en conciertos internacionales de rock tenía únicamente algunas referencias como la de 1969 cuando The Doors se presentó en la capital del país y el promotor Mario Olmos, había prometido la plaza de Toros y terminó por meterlos a una pequeña discoteca de la Colonia del Valle.

Aquí empezaban los problemas, Olmos fue el mismo promotor que trajo a The Police y no gozaba de muy buena fama.


Aunque no todo fueron momentos amargos, la banda se dio tiempo para hacer un poco de turismo, visitaron Teotihuacán, rindieron tributo a Quetzalcóatl, subieron a las Pirámides del Sol y la Luna, hasta se dieron tiempo para ir el tianguis de la Lagunilla.

El México de 1980 tenía mucha hambre de buen rock, pero poca tradición rockera, además la crisis de deuda y petrolera tenían al país a un paso de la bancarrota, con una elevada inflación y desempleo.

El concierto se realizaría en el Gran Salón Mexica del piso 40 del Hotel de México, con capacidad para 2,000 personas, el inmueble de la colonia Nápoles no era ajeno a la crisis del país, más de la mitad del edificio se encontraba inconcluso, aún en obra negra (permaneció casi en ruinas por años), de hecho, ese piso era el único que había sido terminado en su totalidad.


Los boletos se vendieron por el sistema Boletrónico y el precio fue de $1,100 pesos, que daba derecho a pizza y una botella de vino, por lo que solo el jet set mexicano y los cuates de Mario Olmos fueron los únicos con capacidad de pagar, pero hubo lleno total.

Aun así, el promotor decidió ahorrarse unos cuantos dólares y no pagó algunos permisos, entre ellos la cuota al Sindicato de Músicos, lo que despertó la irá de los líderes que de inmediato trataron de boicotear el evento.

El público que no estaba acostumbrado a este tipo de eventos, asistió al Hotel de México como si fueran a ver a Julio Iglesias o Camilo Sesto, vestían de etiqueta, había meseros de smoking que servían el vino tinto y las mujeres llevaban vestidos de noche, joyas y acudieron al salón de belleza previamente para lucir un peinado al estilo Verónica Castro, Lucia Méndez o cualquier otra actriz de moda.


Pero esta no era una presentación de Siempre en Domingo, era un concierto de Rock y se impuso el ánimo rebelde.

La mezcla de rock, jazz, reggae con un toque de punk de Sting, Summers y Copeland, fueron suficientes para encender los ánimos, volaron las corbatas, los sacos y algunas sillas y manteles, mientras que otros más conservadores miraban asombrados las muestras de rebeldía.

Las cámaras del entonces Canal 13 que en aún era propiedad del estado, grabaron el concierto y dejaron testimonio casi en su totalidad de esa noche.

El grupo abridor fue Size con la propuesta Punk mexicana de Illy Bleeding, pero aquí es donde el Sindicato de Músicos empezó con su burocracia.

Como ni Size y The Police obviamente no contaban con afiliación a la organización, pues el sindicato se apoderó del escenario para impedir la presentación  y enviaron golpeadores a irrumpir en el evento. Esto último fue aprovechado por algunos rockeros que se colaron ante el portazo que se organizó.

Al final se tuvieron que repartir algunos billetes para que se realizara el concierto que sufrió un retraso, aunque Size no tocó, si lo hizo el trío británico y ahí empezó la leyenda de este gran concierto.

Fueron un total de 16 temas en los que se incluyeron las canciones clásicas, este fue el set list completo:

  1. Voices Inside My Head
  2. Don’t Stand So Close to Me
  3. Walking on the Moon
  4. Deathwish
  5. Fall Out
  6. Bring On the Night
  7. De Do Do Do, De Da Da Da
  8. Truth Hits Everybody
  9. Shadows in the Rain
  10. The Bed’s Too Big Without You
  11. Driven to Tears
  12. Message in a Bottle
  13. Roxanne
  14. Can’t Stand Losing You

Encore:

  1. Next to You
  2. So Lonely

Fue el mismo show y actitud de la banda que se podía ver en Nueva York, Londres, Paris, Amsterdam o Tokio, pero con el surrealismo mexicano de un público con vestimenta de gala y con la corrupción de organizadores y el aparato burocrático.

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La experiencia que el trio británico se llevó en México, fue apenas un probadita de tercer mundo y subdesarrollo, ya que más adelante The Police se enfrentó a las dictaduras en América del Sur, al realizar conciertos en países como Argentina y Chile

Han pasado cuatro décadas de ese concierto, era otro México y otra América Latina, una época completamente diferente, algunos lugares se transformaron o bien desaparecieron, al igual que el propio The Police cuando se separaron en 1984.

En 2007 en Vancouver Canadá, The Police estaba por subir al escenario por primera vez después de 23 años, era su concierto de reunión, previo al concierto en la conferencia de prensa un joven reportero con playera de Interpol y con Blackberry en la mano les preguntó si recordaban algún concierto, por extraño o peculiar.

El baterista tomó la pregunta, Copeland quedó pensativo por un momento y respondió: “Recuerdo un concierto en México en 1980, era un salón de eventos elegante, había gente vestida de etiqueta, meseros con smoking servían la cena y vino tinto, empezamos a tocar y la gente enloqueció, volaron las sillas, las mesas, hasta el escenario llegaban las corbatas embarradas de salsa tomate y pizza de peperoni…”

La Policía del Rock regresó a México en noviembre de 2007 como parte de su gira de reunión (27 años después de su primera visita), pero ahora para tocar frente a 57 mil personas en el Foro Sol, mientras tanto el Hotel de México se transformó en el WTC y se terminó de construir en 1993, tal vez lo único que sobrevive de ese 1980 es una nueva crisis económica, y este gran recuerdo.


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