Lo que debía ser un despliegue sin precedentes de seguridad informática para blindar el ingreso a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), se ha convertido en el centro de un acalorado debate sobre la efectividad de la inteligencia artificial en la evaluación académica de alto impacto.
La empresa Territorium Life cuyó dueño es Carlos Guillermo Elizondo Ancer, firmó un compromiso contractual con la Máxima Casa de Estudios para aplicar un software dotado de, al menos, 20 mecanismos de seguridad integrados. El objetivo central era claro: supervisar los exámenes de admisión a distancia y erradicar cualquier intento de fraude o suplantación de identidad.
La Promesa del "Escudo Digital"
El sistema diseñado por Territorium Life prometía un control exhaustivo antes, durante y después de la aplicación de la prueba. Entre las características técnicas que se acordaron destacar en la infraestructura destacan:
Verificación biométrica continua: Identificación previa y autenticación persistente del aspirante mediante patrones de reconocimiento facial y de voz a lo largo de toda la prueba.
Supervisión del entorno vía IA: Algoritmos programados para analizar el espacio físico, monitorear el movimiento ocular, detectar rostros adicionales en cámara o ruidos de fondo sospechosos.
Alertas e informes de irregularidad: Generación automática de banderas de advertencia ante conductas prohibidas (como el uso de dispositivos secundarios o el cambio de pestañas en el navegador) y recopilación de evidencias fotográficas y de audio.
Proctoring humano en tiempo real: Interfaz para que supervisores universitarios auditaran en vivo las señales marcadas como dudosas por el algoritmo.
El desfase en los datos: La alerta de los analistas
A pesar de esta robusta arquitectura de software, el proceso de admisión comenzó a ser cuestionado tras la publicación de las listas de aspirantes seleccionados.
Analistas independientes e investigadores comenzaron a identificar anomalías estadísticas y comportamientos atípicos en la distribución de los puntajes. Entre los hallazgos que encendieron los focos rojos sobresalen:
1. Aumento inusual en la tasa de aceptación: Distribuciones de aciertos con promedios atípicamente elevados en comparación con los históricos de aplicaciones presenciales.
2. Concentración de puntajes perfectos o casi perfectos: Un volumen de calificaciones sobresalientes que rompe con la curva normal de rendimiento en exámenes masivos de ingreso.
3. Dudas sobre la auditoría humana: Cuestionamientos sobre si la cantidad de evaluadores fue suficiente para revisar las miles de alertas generadas en tiempo real por el sistema automatizado.
Un debate baierto sobre la inviolabilidad digital
El contraste entre la promesa de un examen blindado por más de dos docenas de barreras tecnológicas y la aparición de inconsistencias estadísticas pone en la mesa una interrogante clave: ¿hasta qué punto los sistemas de proctoring remoto pueden sustituir con total fiabilidad la aplicación presencial?
Mientras la comunidad universitaria exige transparencia sobre las auditorías técnicas aplicadas a la plataforma de Territorium Life, el caso se suma a la discusión global sobre los límites de la inteligencia artificial en procesos de selección masivos donde se define el futuro educativo de miles de jóvenes.