El desayuno que revolucionó las mañanas: La invención del cereal

En el amanecer del siglo XIX, las mañanas se transformaron radicalmente con la creación de un alimento que llegaría a convertirse en un pilar del desayuno moderno: el cereal. Este cambio revolucionario no solo impactó la dieta diaria de las personas, sino que también influenció las prácticas agrícolas, la publicidad y la industria alimentaria en general.

La época de la abundancia y la innovación:

A mediados del siglo XIX, en Estados Unidos, la sociedad experimentó una etapa de crecimiento económico y cambio tecnológico. Las ciudades se expandían, la industrialización estaba en pleno apogeo, y la gente necesitaba alimentos convenientes y rápidos para adaptarse a su estilo de vida acelerado.

La génesis del cereal matutino:

John Harvey Kellogg, un médico y nutricionista adventista, junto con su hermano Will Keith Kellogg, jugó un papel fundamental en la popularización del cereal como desayuno. A fines del siglo XIX, trabajando en el Sanatorio Battle Creek en Michigan, los hermanos Kellogg buscaban alternativas alimenticias saludables y de fácil digestión. De hecho el Dr. Kellogg era demasiado conservador, tanto que se decía que nunca había consumado su matrimonio y pregonaba la abstinencia sexual; y dentro de las prácticas sexuales que condenaba (y aborrecía) la de peor rango para él era la masturbación. Consideraba que era, comparado a las relaciones con otra persona, doblemente aberrante. Así fue como Kellogg fue desarrollando varios sistemas y alimentos que inhibieran el deseo sexual. Su principal hallazgo en la materia fueron los corn flakes. Kellogg utilizaba los cereales matutinos como método médico para atacar a la masturbación.

El descubrimiento del cereal, como paliativo de la masturbación, fue accidental. Los hermanos Kellogg estaban cocinando cereales cuando alguien los llamó antes de que terminaran la tarea, un trabajo urgente los requirió. Al volver a lo que habían cocinado lo encontraron seco, una especie de larga y delgada placa que procedieron a cortar y servir en el siguiente desayuno. Al principio lo llamaron granula. Luego de un reclamo por derechos cambiaron a granola. En ese momento intentaron con todo tipo de cereales y combinaciones.

Corn Flakes: El primer cereal comercial:

En 1894, durante un experimento en la cocina del sanatorio, los Kellogg descubrieron accidentalmente el proceso de laminación del maíz, creando así los primeros copos de maíz, un precursor de los famosos "Corn Flakes". Estos copos, tostados y crujientes, ofrecían una opción nutritiva y fácil de preparar para el desayuno.

De la clínica al comercio masivo:

La popularidad de los Corn Flakes se extendió más allá del sanatorio, y en 1906, los hermanos Kellogg fundaron la Battle Creek Toasted Corn Flake Company. El éxito comercial fue inmediato, y pronto se crearon otras variedades de cereales, como Wheat Flakes y Rice Krispies.

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Publicidad y cambio de hábitos alimenticios:

La publicidad desempeñó un papel crucial en la aceptación generalizada del cereal. Campañas ingeniosas destacaron la conveniencia y los beneficios para la salud de consumir cereales en el desayuno. Las cajas de cereal, decoradas con personajes entrañables y promociones, se convirtieron en elementos familiares en los hogares estadounidenses.

Impacto global y evolución continua:

A medida que avanzaba el siglo XX, el cereal se convirtió en un fenómeno global. Diversas empresas alimenticias lanzaron sus propias versiones, introduciendo sabores, formas y variedades infinitas. Los cereales no solo se disfrutaban con leche, sino también como ingredientes en barras energéticas y yogures.

Un desayuno que perdura:

La invención del cereal como desayuno marcó un cambio significativo en los hábitos alimenticios diarios de las personas. Desde su creación accidental hasta su expansión global, el cereal ha pasado a ser un alimento versátil y apreciado que ha resistido la prueba del tiempo, convirtiéndose en un elemento esencial en la mesa de desayuno de millones de personas en todo el mundo.


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