Ver pornografía y masturbarte: ¿A caso quieres arruinarte la vida?

En los últimos años, sobre todo mediante la red social “TikTok”, se ha esparcido el rumor de que la pornografía y la masturbación son dañinas para la salud, no solo física, sino, también mental de los hombre que la consumen y practican, este rumor o creencia se explica en la supuesta perdida de testosterona que sucede durante cada eyaculación y… en el caso de la pornografía, a la sobre exposición de estímulos sexuales que causan una fuerte disparidad con la realidad, pero… ¿Qué tan cierto es esto?

Comencemos por la masturbación y su impacto en los niveles de testosterona, según una investigación de la Zhejiang University – China, los niveles de testosterona presentan un pico de aumento durante el acto sexual o la masturbación, para después de haber sido concretado o llegar a la eyaculación, regresar al parámetro promedio, el cual, está fijado en 300 a 1,000 nanogramos por decilitro.

Es decir, la creencia de que la masturbación y posterior eyaculación generan una pérdida de testosterona es falsa, pero, debemos decir que en esta misma investigación se descubrió que, luego de 7 días de abstinencia sexual o masturbación, los niveles de testosterona aumentaron un 146%, entonces… ¿se trata de una verdad mal interpretada?

Bueno, para aclarar aun más el panorama, según un estudio publicado por Sexual Behaviour Archives (revista de investigación académica internacional en temas de sexología), la exposición a contenidos o estímulos eróticos puede aumentar los niveles de testosterona hasta un 35%, esto sin tener ningún contacto o actividad sexual, es decir, sin masturbarse ni eyacular, así que… podemos argumentar que NO, la masturbación no reduce tus niveles de testosterona, pero, tanto la abstinencia sexual y los estímulos sexuales y excitación esporádica SÍ elevan tu producción y concentración de testosterona.

Ahora, por el lado de la pornografía, si bien esta ha estado presente desde mucho antes del internet, el VHS y la televisión misma, lo cierto es que las investigaciones sobre sus efectos en la actividad psicológica de los individuos es muy reciente, en este sentido, según una línea de investigación a cargo de científicos del Instituto Max Planck de Berlín, nos habla de que la pornografía tiene un efecto similar al de las drogas sintéticas en nuestro organismo, es decir, que con el paso del tiempo su consumo es cada vez más prolongado, ya que, nuestro cerebro se acostumbra a los estímulos sexuales, generando así una tolerancia, lo que a su vez se traduce como una adicción, en palabras sencillas: “Más y “mejor” pornografía para conseguir el placer buscado”.

Está conducta se llama “plasticidad cerebral” y como ya lo mencionamos, se trata de la capacidad natural de nuestro cerebro para adaptarse y acostumbrarse a estímulos del exterior, así como muchas personas son capaces de levantarse todos los días a determinada hora (con o sin despertador), porque ya “lo tienen grabado en su mente”, así mismo sucede con la pornografía, se vuelve una necesidad porque “ya está grabada en la mente”.


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Como toda adicción o mal hábito, esto termina por repercutir en la vida de quien lo posee, ya que, la misma investigación ha determinado que las personas que consumen pornografía regularmente, son propensas a sufrir disfunciones sexuales tales como: dificultades en mantener una erección, imposibilidad de excitarse y llegar al orgasmo, disminución de apetito sexual para con su pareja y en casos extremos, una completa abstinencia de relaciones sexuales con otras personas, esto, derivado de la frustración por no conseguir el mismo placer que SÍ obtienen mediante la pornografía.

A la par de esto, también se puede agregar la disociación con la realidad y las actividades vistas en la pornografía, tales como las conductas violentas o de sometimiento, las cuales, al final del día son parte de una “ficción” dentro del set de grabación pornográfico, pero, no por eso son del gusto o agrado de todas las personas en su intimidad en la vida real, esto ultimo es muy importante, ya que, se abre una puerta para la violencia y el abuso sexual “sin dolo” (sin la intención consciente de lastimar a la otra persona), solo por creer que el sexo debe ser como lo muestra la pornografía.

En este caso, regresando a los rumores y creencias esparcidas por redes sociales, la pornografía SÍ es dañina, pero, no solo para los hombres o mujeres que la consumen, sino, en general para sus parejas y por ende para el resto de la sociedad que interactúa con ellos día con día, a pesar de no hacerlo de manera intima.

Así que ya lo sabes, la masturbación no es mala como se cree y a su vez la pornografía no es tan inofensiva como se cree, al final del día, es muy respetable que cada individuo experimente y disfrute su sexualidad como mejor le parezca, por supuesto, siempre y cuando no afecte la integridad ni los derechos de terceros, así que a disfrutar responsablemente.

JR Brindiz


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