Depresión y la inherente obligación de no sentir para sobrevivir

Es curioso... ¿Verdad?, Cómo después de tantas décadas de civilización moderna nos parece completamente normal ver denigración moral en tv publica, es muy fácil ver cuerpos desnudos en internet sin necesidad de entrar a páginas pornográficas, solo basta con pasar unos cuantos minutos en Twitter o Facebook, el cómo la unidad social va desapareciendo con debates unilateral es como los pronombres del tipo “elle” o que nos sintamos con el derecho de ofender a quien sea, solo porque no estamos de acuerdos sobre cualquier asunto absurdo… es increíble que todo esto sea normal y que, hablar de afecciones psicoemocionales nos resulte tan incómodo.

“El loquito”, “La tontita”, “Solo quiere llamar la atención”, “te imaginas que alguien sea así, no que horrible”, son algunas de las frases que ninguna persona con cualquier trastorno psicoemocional quisiera escuchar cuando se refieren a ella, el caldo de cultivo para una afección profunda y sin punto de retorno es la maldita crítica social, la cual, nos obliga a ser siempre perfectos, siempre felices, siempre con ganas de vivir la vida al máximo turisteando por el mundo mientras al caer la noche tenemos una cita romántica bajo la luz de la luna en París mientras vestimos elegantes y deleitamos a los presentes con nuestros pasos de baile…

¿Alcanzable?, Sí completamente, ¿Obligatorio?, No de ninguna manera, pero… hay algo en el ambiente social que no funciona así, siempre tendemos a criticar y enjuiciar a los demás por cómo son sin tratar de averiguar el porque son así, qué del todo les llevó a ese estado y más importante aún, qué necesitan para salir de ahí: “Estoy harta de que digas que te quieres morir”, una frase utilizada tantas veces que solo hunde más a quien la recibe, porque inclusive hay casos en dónde los desórdenes psicoemocionales son causados por alteraciones químicas de nuestro cerebro y no tanto por una decisión consciente o derivado de algún trauma, de ser así… esa persona tampoco sabe porque se quiere morir y tú… solo la presionas más al hacerle sentir un rechazo de tu parte, cada acción es un copo de nieve más que se suma a la gigantesca avalancha que viene, que no para, que terminará por acabar con todo.

Según un boletín emitido por la Dirección General de Comunicación Social de la UNAM:

“Este tipo de enfermedades mentales no respeta condición social ni edad, y existen factores que pueden predisponerla, como la violencia, las carencias económicas y depresiones endógenas, relacionadas con neurotransmisores. Es preocupante que entre los jóvenes la primera causa de mortalidad sea el suicidio, pues la depresión severa no es atendida con fármacos ni con psicoterapia adecuada”

En el mismo reporte se establece que 15 de cada 100 mexicanos padece depresión y no solo eso, sino que una gran parte nunca se “entera” de que la tiene, es decir, nunca son diagnosticados clínicamente y por ende pasan el resto de su vida pensando que es normal sentirse así de mal, desmotivados, achacando todo al estrés laboral, la presión familiar y en general al mal estado de las condiciones en su entorno social, ya sea, local o nacional.

Saben que se sienten mal, su cuerpo se los hace saber pero… como jamás han tenido un acercamiento a estos temas siguen cargando esa lápida “invisible”.


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Sobre como afecta la depresión por género, Clara Fleiz Bautista, del Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón de la Fuente Muñiz”, informó que:

“En México por cada una mujer con depresión, 5 hombres la padece; muchos de ellos porque sufrieron abusos en su infancia, con repercusiones importantes en la adultez. A diferencia de ellas, la mayoría de los varones no reconocen este malestar como una enfermedad, y cuando buscan ayuda, sus cuadros depresivos son severos”.

Las afecciones psicoemocionales no surgen de la noche a la mañana, es un proceso que asemeja un descenso a lo más profundo de la incoherente existencia humana, preguntas del tipo “¿Quién soy? Y ¿A dónde voy?”, resultan ser más tormentosas que cualquier estímulo del exterior, en este sentido, la depresión NO es glamourosa como muchos cantantes, actores o personajes famosos, lo pueden llegar a representar, con la depresión no generas outfits increíbles e impones moda, con la depresión cualquier moda te parece tan irreal, como irreal e insignificante te hace sentir la afección misma.

Llorar de la “nada”, sentirse fatigado aunque se haya descansado bien, no presentar interés por alguna actividad, sentir cierto tipo de aislamiento respecto a las demás personas no solo las del día a día, sino, al grado de no poder empatizar o creer que jamás te volverás a enamorar, estar “apagado”, sentir miedo ante la muerte o ante la vida y pensar que otros tiempos fueron mejores que el actual sin importar los logros obtenidos… esos son los síntomas más generales de la depresión, los cuáles, pueden llegar a devorarte la mente y tarde que temprano alcanzarte en un mal día, el día en que ya nada tenga sentido, más del que de por sí no lo tiene.

JR Brindiz


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