En Cartelera: El acusado y el espía
La película se centra en el famoso caso Dreyfus del siglo XIX cuando el oficial francés Georges Picquart después de ser nombrado jefe inteligencia del ejército, descubre que se usaron pruebas falsas para condenar a Alfred Dreyfus, uno de los pocos miembros judíos del ejército francés, por pasar supuestamente secretos militares al Imperio Alemán. Picquart arriesga su carrera y su vida, luchando durante una década para exponer la verdad y liberar a Dreyfus condenado injustamente y encarcelado en la terrible prisión de la Isla del Diablo.


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En Cartelera: Mi último amigo
Diego (Williem Dafoe) un gran director de cine decide realizar una última película al descubrir que sufre cáncer terminal. Para lograrlo tiene que someterse a un tratamiento agresivo. En el proceso conoce a un niño con el mismo padecimiento, ambos lucharán y compartirán fuerzas para salir adelante. (Basada en hechos reales).


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En Cartelera: Ya me voy
Después de 17 años de vivir en Brooklyn trabajando tres turnos, recolectando botellas en la calle y enviando a México el grueso de sus ganancias, Felipe, un inmigrante indocumentado, sueña con reunirse con su esposa e hijos. Cuando llama para anunciarles que ha decidido regresar, descubre que están endeudados y necesitan que permanezca en Estados Unidos trabajando para sacarlos adelante. Con el corazón roto Felipe se encuentra en una encrucijada. Mezclando elementos del cine documental con la ficción, Ya Me Voy es una meditación lírica que se desarrolla mientras Felipe recorre las calles de Brooklyn, reflexionando sobre el destino de su vida, la familia y el hogar, la soledad y el amor.


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LIBROS: Por siempre jamás

Megan Harper tiene diecisiete años e invariablemente sus noviazgos terminan con un chico perfecto que se enamora con locura… pero de alguien más. Por esto ha decidido no sentir lástima de sí misma y concentrarse en su próxima conquista: convertirse en directora teatral.

Nunca imaginó que para lograrlo tendría que interpretar a Julieta (sí, esa Julieta) en la obra escolar y ahora todo es una pesadilla. Megan no es actriz y mucho menos una protagonista, ni en su vida ni en el teatro, siempre ha estado acostumbrada a estar al fondo del escenario y pasar inadvertida.

En los ensayos conoce a Owen, un aspirante a dramaturgo que está escribiendo una obra acerca de Rosalina, un per­sonaje secundario de Shakespeare que, al igual que Megan, sabe un par de cosas sobre las relaciones fugaces. Cada día que pasa, Megan se siente más y más atraída por él.

Austin Siegemund-Broka | Emily Wibberley

Editorial: Destino Infantil & Juvenil


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En Cartelera: El llamado salvaje

John Thornton (Harrison Ford) es un lobo solitario que no quiere vivir cerca de nadie. Es la década de 1890 y las salvajes tierras de Canadá y Alaska viven la fiebre del oro. Allí, en el Yukón, Thornton conoce a Buck, un perro que ha pasado de tener una vida doméstica y placentera a ser secuestrado para convertirlo en un perro de trineo por los buscadores de oro, que no tendrán ninguna compasión con él. A pesar de haber recuperado sus instintos primitivos después de haber sufrido, este perro único y singular se convertirá en el compañero de viaje de Thornton. Juntos vivirán una aventura irrepetible en el último rincón de la tierra, más allá de los mapas, para así llegar a donde nadie antes había llegado.

Película para todos los públicos basada en el clásico de la literatura de Jack London La llamada de lo salvaje (1903) que dirige el nominado al Oscar Chris Sanders.


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En Cartelera: Descarga sinistra
Asia es una estudiante que encuentra una misteriosa aplicación en su teléfono celular. Pronto, ella se dará cuenta de que tiene una app maldita, que mata al propietario del dispositivo en el que se instaló dentro de las siguientes 24 horas, a menos que a su vez la descargue a otra persona.


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En Cartelera: El Aro capítulo final
Mayu cuida a una niña con amnesia. La paciente esta bajo vigilancia policial y nadie sabe el motivo de su perdida de memoria ni por que la policia esta interesada en ella. El hermano mayor de Mayu se convierte en youtuber para intentar despertar la maldición de Sadako.


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En Cartelera: Buscando justicia

Bryan Stevenson (Michael B. Jordan) es un joven abogado que, después de graduarse en Harvard, recibe ofertas de trabajo muy lucrativas. Pero él prefiere poner rumbo a Alabama, con el objetivo de defender a personas que han sido condenadas erróneamente o que carecen de recursos para tener una representación legal adecuada, y lo hace con el apoyo de la activista local Eva Ansley (Brie Larson).

Uno de sus primeros y más turbulentos casos es el de Walter McMillian (Jamie Foxx), sentenciado a la pena muerte en 1987 por el asesinato de una chica de 18 años, a pesar de que las pruebas demostraban su inocencia. A pesar de tenerlo todo en su contra, incluido el sistema judicial, Bryan luchará por Walter y otros como él aunque eso signifique un laberinto de maniobras legales y políticas abiertamente racistas.

Drama basado en hechos reales que adapta el galardonado bestseller escrito por el propio Bryan Stevenson, el filme lo dirige Destin Daniel Cretton.


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En Cartelera: Las Olas
Ya en su debut Krisha (2015), el cineasta indie Trey Edward Shults dejó claro cuáles eran sus intereses cinematográficos: por una parte, las familias en crisis; por la otra, las imágenes en busca de las turbulencias emocionales y de cierta trascendencia. Ahí, el referente era John Cassavetes –en su segunda película Viene de noche (2017) jugaría con los códigos del género de terror para hablarnos también de un drama familiar–; mientras que en Waves, su tercer largometraje, parece buscarse en la majestuosidad visual y espiritual del Terrence Malick de los últimos años. Porque Waves es una película sobre lo íntimo que pretende hablarnos de lo más profundo y a la vez de lo más sagrado y, en este sentido, Trey Edward Shults ha firmado una película muy ambiciosa que bordea, sin embargo, la pretenciosidad.

En Waves hay dos historias en una, dos tramas diferenciadas en su fondo y forma y protagonizadas por dos hermanos afroamericanos en Florida cuyas vidas quedarán marcadas por un acontecimiento y separadas de manera irreversible. La primera parte de la película sigue a Tyler (Kelvin Harrison Jr.), un joven de 18 años deportista y popular, pero sometido a la presión constante de un padre (Sterling K. Brown) inflexible. En este primer tramo, la cámara nos muestra el devenir del personaje con una intensidad desbordante, mediante travellings circulares y largos seguimientos de cámara que no ofrecen descanso alguno, preludio de la espiral de violencia y descontrol por venir. Porque cuando la cámara se detiene, la tragedia se impone.

En su segunda parte, Waves nos sitúa en el punto de vista de la hermana pequeña, Emily (Taylor Russell), cuya vida ha quedado atravesada por los actos de su hermano y que debe sobreponerse al trauma y al vacío, a ver a una familia rota para saber emprender de manera independiente su propio vuelo. La cámara aquí es pausada, los colores sosegados y los mensajes de perdón y redención, constantes.

A la postre, tanto un segmento como otro, sea la apuesta maximalista como el tono introvertido, son las dos caras de una película que tiene en los sentimientos a flor de piel su materia bruta. Trey Edward Shults salta la vacío y arriesga formalmente en el primer tramo de Waves, quizá demasiado aquejado de una banda sonora martilleante (y a buen seguro que nada económica, habida cuenta de la nómina de los artistas: Frank Ocean, Kanye West, Kendrick Lamar, H.E.R. SZA o The Creator); pero esa mezcla atronadora no solo golpea la historia y al espectador, sino que el impacto es tan fuerte que la cinta no logra reponerse en ningún momento. Acabamos exhaustos, sin consuelo posible.


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En Cartelera: La maldición renace
Nueva entrega de la franquicia de The Grudge. En este reinicio de la saga, que tiene lugar al mismo tiempo que los acontecimientos de El grito (2004), conoceremos a Peter Spencer (John Cho), un vendedor inmobiliario encargado de la venta de una siniestra casa. Allí sufrirá un extraño evento que le llevará a ponerse en contacto con la inspectora Muldoon (Andrea Riseborough). Ambos se adentrarán en los secretos de esta casa encantada, desatando una interminable cadena del horror. Y es que, según ciertas creencias, cuando alguien muere con mucho odio deja atrás una maldición y un fuerte deseo de violencia y venganza. Este filme de terror está producido por Sam Raimi.


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LIBROS: La Penúltima Vez Que Fui Hombre Bala
En el relato que le da título al volumen, un hombre al que ha dejado su mujer, cuyo hijo le ha dicho que es un cero a la izquierda y a quien incluso su obeso gato ha abandonado, es conminado por el dueño del circo en el que trabaja a sustituir al hombre bala. Ignorando las advertencias de los payasos que ante el delirio del público lo invitan a reflexionar sobre los peligros que aquejan semejante profesión, el hombre se mete a trompicones en el cañón y sale disparado muy fuera del blanco hasta hacer un boquete en la carpa de circo. Vuela y mira su ciudad, su mundo y a todos aquellos que lo han abandonado desde las alturas y encuentra ahí su nueva vocación.

Autor: Etgar Keret

Editorial: Sexto Piso



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En Cartelera: Los caballeros

Tras sus divertidas vacaciones pagadas en una Camelot que parecía el camping campestre de los gitanos manguis de Snatch, cerdos y diamantes (la incomprendida Rey Arturo) y en los decorados digitales de EuroDisney (la fallida Aladdin en imagen ¿real?), Guy Ritchie hace eso que Alfred Hitchcock bautizó como un “run for cover”: un volver a lo que sabes hacer, a lo que te ha funcionado siempre, a la fórmula eficaz. Ese refugio, zona de confort, es en el caso del autor de Lock & Stock o RocknRolla el poliédrico y coral film de gánsteres. Un lumpen criminal que diríase el de las novelas de Charles Dickens… y aquí, en The Gentlemen: Los señores de la Mafia, uno de los personajes se refiere explícitamente al proleta Bill Sykes de Oliver Twist. Delincuentes de poca monta, hechos a sí mismo, que mantienen a pijos aristócratas que son, moralmente, peores que ellos. El sempiterno código entre ladrones que se ejemplifica en las normas que el personaje de Matthew McConaughey (que no deja de ser el hijo del arroyo tratando de ser uno de los de la élite) recita en la apertura y en el final del film; o mucho mejor en la ética y el pragmatismo noble de ese entrenador que encarna una excelente Colin Farrell.

Y sí, esta es la “sempiterna” película de Guy Ritchie, su “run for cover” que tiene un cerdo (y menudo uno: desde el de Black Mirror que no tenía tanto peso dramático un miembro de la raza porcina británica), algún diamante, y mucha, mucha marihuana. Y es también una de sus mejores películas, no solamente por cómo es capaz de explicar diversas historias cruzadas, de dar entrada y salida a todos los personajes de esta tragicomedia isabelina (El Mercader de Venecia, para ser más exactos), sino porque toma un punto de vista insólito en el opus del autor de los dos últimos steampunk Sherlock Holmes: el metalingüismo. The Gentlemen: Los señores de la mafia es desde su comienzo a la Scorsese una narración que nunca sabemos si es verdad o si es mentira ya que su narrador (Hugh Grant, el verdadero señor y rey de esta función coral) cambia de puntos de vista, inventa, miente, retrocede, recula, rectifica  e improvisa. Una narración… o una película (con grano, en formato visual clásico, con sus giros de guión y su final ¿abierto a una secuela?), que es exactamente lo que acaba siendo todo: un film en la cabeza de alguien explicado y puesto en imágenes ante nosotros, los espectadores, siempre por detrás de ese demiurgo de la ficción. O de la realidad. La realidad Miramax o la de YouTube, claro.


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En Cartelera: Amor a segunda vista
Durante la noche, Rafael se encuentra inmerso en un mundo donde nunca ha conocido a Olivia, la mujer de su vida. No sabe cómo va a recuperar a su esposa ya que se ha convertido en un completo desconocido.


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En Cartelera: La montaña

La vida de Andy no es sencilla. Su madre está en un psiquiátrico y ha perdido todo contacto con ella y, por si fuera poco, su padre acaba de fallecer. Sus días están llenos de soledad y amargura hasta que conoce al doctor Wallace Fiennes, un físico especializado en lobotomía, que se apiada del joven y le contrata como ayudante. Este inesperado dúo recorrerá todo tipo de lugares juntos en los que Andy se maravillará de la maestría con la que Fiennes realiza sus procedimientos. Rick Alverson (Entertainment) dirige esta cinta protagonizada por Tye Sheridan.


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En Cartelera: Sonic: La PelÍcula

A estas alturas es una insensatez concederle legitimidad a Los Simpson a la hora de explorar las pulsiones de la cultura pop y la sociedad norteamericana, pero a Groening lo que es de Groening: en los 90 pocos artefactos supieron reírse tanto y tan bien de los bochornos que arrasaron la década como la serie de la familia amarilla. En uno de sus capítulos, Homero se incorporaba al elenco de Tomy y Daly para poner voz a Poochie, un nuevo personaje cuyo diseño canalizaba varios años de mascotas corporativas que trataban de sintonizar con el zeitgeist de la época; esto es, gafas de sol, gorra para atrás, modales cadenciosos y adscripción a una mezcla heterodoxa de los movimientos skater y surfer. Evidentemente daba mucha vergüenza, pero Poochie era la respuesta sarcástica a todo un catálogo de embarazosos personajes en los que encontrábamos a las Tortugas Ninja, a Fido Dido, a Chester Cheetos y, sí, Sonic el Erizo. La criatura libertina y cool con la que Sega quiso plantar cara al Super Mario de Nintendo en la guerra de las consolas de principios de década; contienda de la que vivimos una suerte de resaca el año pasado cuando coincidió el estreno de Detective Pikachu con aquel episodio —cuya relevancia aún está por calibrar— que condujo a que el personaje titular de Sonic. La película tuviera que ser rediseñado en un tiempo récord ante las críticas vertidas en las redes sociales.

Como la historia a veces ni se repite ni rima, la primera en la frente: Sonic. La película enarbola una inesperada victoria en este conflicto consolero al resultar ser un producto bastante más sólido que el Detective Pikachu de Ryan Reynolds, cuyo mayor acierto radicaba en la ingeniosa traslación del universo Pokémon a CGI sin conseguir aterrizar de pie más allá de su envoltorio. Uno cuyos ingredientes —codificación de lo kawaii, estilización de la imagen digital, interacción cuidadosa con seres humanos— la película de Jeff Fowlerdescarta desde el principio, porque bastante ha tenido con llegar a tiempo a la fecha de estreno como para encima pulir los píxeles con una mínima pretensión artística. Tampoco es necesario, porque a cambio el esqueleto conceptual y narrativo de Sonic. La película se revela como rotundo, blindado y férreamente autoconsciente, entendiendo sus responsables cuál es exactamente la significación generacional de la mascota de Sega, y el modo en que esta podría adaptarse transcurridos treinta años de su década de confort. La respuesta es una mezcla equilibrada de nostalgia de la buena —esto es, de la más frívola e intrascendente—, y de una cuidada adopción de los códigos noventeros que derive en el único objetivo que todos los blockbusters de entonces llegaron a marcarse: que el metraje se pasara en un suspiro.

El arma secreta de Sonic. La película —al margen de unas set pièces pedestres pero sorprendentemente fieles al lenguaje del videojuego— se extrae en efecto de esta compresión de la iconografía de toda una década y es, cómo no, el Robotnik interpretado por Jim Carrey. En una película tan sujeta a la plantilla como todos esos blockbusters que no tienen otra cosa mejor que hacer que escuchar a los fans para ajustar riesgos —como son, actualmente, la gran mayoría de los que pueblan las carteleras—, es sumamente refrescante que hayan dejado a Carrey hacer lo que le dé la gana, contagiando al film de un bienvenido sentido de la anarquía que alcanza su highlight en la larga secuencia donde, sin motivo aparente, arranca a bailar. Por mucho que su carrera actual haya alcanzado un grado de introspección ajeno a los contorsionismos que le llevaron a la fama, el humorista se aferra a esta nueva oportunidad para demostrar que, por mucho dibujo animado o ente CGI con el que se mida, nada resultará tan impactante como verle girar violentamente la cabeza. O arquear las cejas. O vacilar de intelecto privilegiado ante cada uno de los bondadosos personajes con los que se topa.

Asistir a un recital de Jim Carrey pasado de rosca es, incluso en 2020, asistir al mayor espectáculo de pirotecnia humorística con el que podemos soñar, y tal es la potencia que atesora cada segundo que devora en pantalla que casi podríamos omitir el resto de aciertos que contiene Sonic. La película. Que, honestamente, no son más de los que le permite el rígido esquema al que se ajusta, ejecutado con una previsibilidad absoluta en la que subyace, sin embargo, cierta noción existencialista de lo efímero. Los guiños que Sonic quiere hacer a la generación Z puede que sintonicen con el público infantil —la fórmula está más que probada—, pero al mismo tiempo lo confirman como una criatura atrapada en el tiempo a la que sólo una coyuntura tan ahogada en el posmodernismo y la crisis creativa como la nuestra podría haber traído de vuelta. En 1997 Los Simpson acabaron con Poochie de un modo tan ridículo y automático como había sido creado en primer lugar, enviándolo de vuelta a “su planeta”. En 2020 no es ya que ni siquiera Los Simpson sirvan para cachondearse de estas cosas; es que probablemente Poochie estaría protagonizando su propio spin-off.


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LIBROS: El cielo enjaulado

Johannes es un niño cuando Austria es anexionada al Tercer Reich y es seducido por la doctrina de Hitler. Sus padres no comulgan con el régimen, pero durante la guerra queda gravemente herido y se ve forzado a quedarse en casa. A las pocas semanas descubre que sus padre esconden a una joven judía, Elsa. Poco a poco Johannes acaba enamorándose de ella de un modo tan enfermizo que se convierte en su obsesión, y cuando la joven le confiesa que su amor no es correspondido ambos inician una extraña relación de mutua dependencia. Al terminar la guerra, Johannes sabe que eso significa que perderá a Elsa, y para que eso no ocurra decide mentirle para retenerla para siempre. Empieza así una relación llena de secretos, mentiras y silencios que os acabará llevando a la locura. Este libro fue la inspiración de la película Jojo Rabbit.

Autor: Christine Leunens

Editorial: Espasa


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En Cartelera: Aves de Presa (y la Fantabulosa Emancipación de una Harley Quinn)

Tenía que ocurrir. Una vez asumido que resultaba imposible replicar la sofisticada maquinaria del Universo de Marvel, y que lo más aconsejable era entonces hacer del despiste una virtud, DC debía encontrar en algún momento su Deadpool. Un título que abanderara el caos y el distanciamiento frente a la extenuante sobreproducción superheroica de la industria, proyectándose sobre la frivolidad y desnudando al emperador para que su auténtica finalidad, pese a todo, no variase lo más mínimo: engrandecer la imagen de marca conduciéndola por otros horizontes creativos. Pero ahí radica precisamente lo interesante. Si Deadpool surgía, dentro del encorsetado universo mutante y previo a ingresar en el MCU, como revulsivo anárquico, Aves de presa (y la fantabulosa emancipación de Harley Quinn) surge de la anarquía misma. Porque DC, en poco más de una año, ha estrenado Aquaman, ¡Shazam!, Joker y esta. Cuatro películas que de primeras no tienen mucho en común. Más allá de la libertad que aparentemente se le ha dejado a sus responsables, me refiero.

Aves de Presa (y la fantabulosa emancipación de Harley Quinn) Es una tesitura tan especial, y tan extraña dentro del actual panorama mainstream —donde Disney, como líder incontestable, gusta de desbaratar carreras de directores si su visión no se ajusta a la sofisticada maquinaria referida, algo achacable también a Star Wars pero sin la sofisticación— que no debería extrañarnos lo estimulante que acaba resultando Aves de presa. Sobre todo, si pensamos que contaba con un precedente tan aciago como el de Escuadrón suicida en su ensamblaje. Impulsada por el empeño de Margot Robbie en que una figura como Harley Quinn merecía algo mejor que aquel choque de trenes de David Ayer, Aves de presa no tiene más aspiraciones que echarse unas risas mientras baila sobre los restos de la desastrada continuidad del Universo DC, y por eso acaba resultando más interesante e iconoclasta, digámoslo ya, que los dos Deadpool de Ryan Reynolds en su conjunto. Las modestas apariciones de la película de Cathy Yan, al fin y al cabo, se ajustan mejor al consabido intento de demolerlo todo que en realidad sabemos que es absolutamente impostado, pero es que la cosa va más allá. Donde Wade Wilson, por mucha sangre que levantara y muchas burlas que hiciera sobre la escasa relevancia de los X-Men, no dejaba de ser un antihéroe que descubría su nobleza mediante resortes archiconocidos —esto es, la muerte de la novia y el hediondo cliché de no dar un protagónico a una mujer super heroína—, Harley Quinn comienza su aventura en solitario cortando con su novio, recuperándose de una relación tóxica (en más de un sentido) y reforzando su personalidad gracias a una pequeña ayuda de sus amigas y a reventar cabezas de hombres idiotas con un mazo. Lo cual pues, qué vamos a decir, está cool.

La fantabulosa emancipación de Harley Quinn supone un subtítulo tremendamente adecuado así las cosas, tanto por lo ridículo y bombástico del mismo —combinando a la perfección con escopetas que disparan balas de purpurina—, como por lo literal. Aves de presa es la emancipación de la protagonista, pero también una emancipación del Universo DC frente a la necesidad de ajustarse a un molde al que sus consumidores puedan asociar un tipo determinado de película. Y es algo bellísimo, en ese sentido, que el film de Yan haya sucedido inmediatamente en el tiempo al aclamado Joker de Todd Phillips, con su oscuridad, su seriedad acomplejada y su retrato entre el glamour y la mugre de una masculinidad siniestra y opresiva. Todas ellas, nociones que Aves de presa quiere demoler a base de nunca tomarse en serio a sí misma, pero también gracias a comprender los códigos que vertebran la ficción de la que parte para mostrarlos desde una perspectiva clarividente y, en ocasiones, hasta incómoda.

“El mayor miedo de los hombres es que las mujeres se rían de ellos” es una frase atribuida a Margaret Atwood, y una que define de cabo a rabo la psicología del repulsivo villano de Aves de presa, interpretado excelentemente por Ewan McGregor. “El mayor miedo de las mujeres es que los hombres las maten”, continúa la cita. Corte a Margot Robbie, en medio de una batalla rodeada de señores que ansían su muerte, lanzándole un coletero a Jurnee Smollett-Bell para que pueda luchar de una forma más cómoda. En su desesperada exaltación de la sororidad y su involuntario descubrimiento de lo superficial que fue siempre la corrosión del Mercenario Bocazas, Aves de presa es un gesto contundente, sin dejar de ser juguetón. Un gesto en ocasiones asfixiado por todos los referentes de los que parte y deslucido por elementos dentro del guión demasiado funcionales, sí, pero también un gesto que lo ha entendido todo muy bien, y lo ha envuelto en colorines festivos para hacerse entender mejor.


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En Cartelera: El ascenso del Diablo
Después de pasar tres años en prisión por la muerte de un niño de 8 años durante un exorcismo fallido, el Padre Lambert busca la redención de un joven padre soltero, Joel Clarke, a quien cree que ha sido marcado por el Diablo y convence a Joel de que sin su ayuda, perderá a su hijo para siempre. Pero hay una fuerza aún más oscura que pronto dará a conocer una terrible revelación.


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En Cartelera: McQueen

Documental que sigue la vida personal y carrera profesional del extravagante diseñador de moda Alexander McQueen. Un compendio de videos que profundizarán de una manera más personal y cercana en la vida del diseñador. Desde su graduación, en la genuina Central Saint Martins en Londres, su llegada a las grandes pasarelas con su nombramiento en Givenchy en 1997, hasta su muerte en febrero de 2010. Una película que hará un recorrido por sus talentosos y atrevidos diseños, hasta una mirada más cercana con declaraciones de familiares, amigos y personas que trabajaron con él a lo largo de su carrera.

El cineasta Ian Bonhôte ha sido el encargado de dirigir el filme, con la ayuda de Peter Ettedgui, quien firma el libreto.


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En Cartelera: Los Miserables

Victor Hugo publicó Los miserables en 1862. La ambientó en un banlieu de París, en uno de los suburbios en los que la pobreza generalmente está ligada a la delincuencia, y se inspiró vagamente en la figura del comisario Vidocq para describir en su novela a quienes representan la ley y el orden en unos lugares en los que no desean ser representados. En ese suburbio, Montfermeil, acontece más de un siglo y medio después la acción del filme de Ladj Ly que toma su título de la novela de Victor Hugo. Sin inspirarse directamente en ella, realiza una transcripción de algunos de sus valores éticos en torno a los conceptos siempre ambiguos del Bien y del Mal, la Justicia y la Política, la Ley y el Orden, aunque obviamente aplicados a la realidad actual de las calles, los disturbios y el caos basándose, también libremente, en otros modelos; por ejemplo el de El odio, el filme de Mathieu Kassovitz realizado en 1995 y ambientado también en un barrio de la periferia parisina tras una noche de incesantes disturbios. El largometraje de Ly prolonga aspectos planteados en su corto homónimo de 2017, protagonizado por los mismos actores en idénticos personajes.

Después de lo que está ocurriendo en Chile, Hong Kong, en las calles de Barcelona en relación a la sentencia del procès o en las de París y otras ciudades francesas con los chalecos amarillos, nada de lo relatado en Los miserables debería sorprendernos. En todo caso, alertarnos un poco más, si es que no lo estamos. El único problema es que sin ser dogmático ni recurrir a argucias dramáticas al estilo de Ken Loach, Ly utiliza, sobre todo en la parte final de la película, un exceso de moralina y algunos efectos de choque dramático que podría haberse ahorrado. Y con ese ahorro, su discurso político –ya que de una película política se trata– habría resultado más efectivo.

Hay un innegable poso de verdad. A diferencia de otros integrantes del colectivo activista del que Ly formó parte, Kourtrajme, él sigue viviendo en el lugar de los hechos, en Montfermeil, así que conoce bien, de primera mano, lo que allí ocurre entre las comunidades árabes, blancas y negras, las disputas entre unos y otros, los pactos necesarios para mantener cierto equilibrio y el papel que juega la policía en todo ello, con agentes más virulentos y otros más dados al diálogo, como el encarnado por Damien Bonnard, un recién llegado a la comisaría del barrio.

El retrato de este peculiar ecosistema es bastante interesante, casi neorrealista en sus postulados. La intriga central, sin embargo, resulta algo más esquemática. La agresión que sufre un joven a manos de un policía inconsciente, y la grabación de todo ello mediante un dron, convierte la película en su tramo final en una más tópica carrera de obstáculos en la que todos persiguen al muchacho que ha registrado esas imágenes casualmente. El valor de las mismas servirá para preservar ese ecosistema tan tenso o hacerlo estallar en mil pedazos.

La revolución no será televisada, dijo Gil Scott-Heron. En Los miserables, el germen de la revuelta es filmada por un dron, ese artilugio a veces tan innecesario en el cine contemporáneo que aquí, al menos, se integra de forma acertada en los vaivenes de la historia.


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En Cartelera: Reina de Corazones
Annie (Trine Dyrholm) es una exitosa abogada que vive en una casa de estilo modernista con sus dos hijas y su marido Peter, un reputado físico. La aparición de Gustav, un hijo que pertenece a una relación previa de Peter, pone patas arriba la armonía que reina en la vida de Annie. Lo que en un principio parece ser un movimiento liberador para ella, pronto se convierte en una historia de poder y traición que tendrá consecuencias devastadoras en su vida.


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En Cartelera: El día que perdí mi sombra
Siria, 2012. Durante el invierno más frío que el país haya conocido, lo único con lo que sueña Sana es con tener el combustible necesario para preparar una comida para su hijo. Un día decide tomarse un día libre en el trabajo para ir en busca de una botella de gas.


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LIBROS: El placer
Delicado y visceral, como el placer que exalta: así es este libro, el más íntimo y personal de María Hesse. En él nos cuenta cómo fue su camino hacia el despertar sexual, una senda tortuosa sembrada de culpa, vergüenza y desconocimiento, que sorteó gracias a una insaciable curiosidad y al sabio ejemplo de mujeres que supieron explorar el misterio y el poder de la sensualidad, enfrentarse a los prejuicios de su época, dar un nombre a lo que carecía de él, y allanar e iluminar esa ruta para que otras la recorrieran más ligeras. Mujeres de carne y hueso o de ficción, como Lilith, María Magdalena, Safo, Eve Ensler, Colette, Anaïs Nin, Simone de Beauvoir, Anne Sexton, Mata Hari, Betty Dodson, Marilyn Monroe, Erika Lust e incluso Daenerys Targaryen: gracias a ellas Hesse ha trazado un mapa del placer femenino para que ahora lo exploremos todas.

Autor: María Hesse
Editorial: Lumen


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En Cartelera: El Escándalo

Al frente del canal de noticias Fox News, Roger Ailes (John Lithgow), uno de los mejores productores televisivos de su generación pero también un hombre cruel y autoritario, muy dado a hacer comentarios groseros y sexistas sobre sus empleadas. Cuando la presentadora y estrella televisiva Gretchen Carlson (Nicole Kidman) decide hablar, destapará todo un escándalo. En 2016, la periodista sacudiría la industria mediática al interponer una denuncia por abuso sexual. Será entonces cuando sus compañeras, entre ellas Megyn Kelly (Charlize Theron) y Kayla Pospisil (Margot Robbie), tendrán que decidir si también dar la cara contra el poderoso ejecutivo.

Pionera del #metoo

Nicole Kidman interpreta en el filme a la periodista Gretchen Carlson, la primera mujer en acusar al magnate de la televisión Roger Ailes de abuso sexual. Fue una de las pioneras del movimiento #MeToo, ya que un año después, en octubre de 2017, el New York Times destaparía otro escándalo: el del titán de la industria del entretenimiento Harvey Weinstein. Convertido en un fenómeno global, el #MeToo iba a demostrar que los códigos corporativos de silencio estaban saltando por los aires en todas las industrias.

Película basada en hechos reales en torno al escándalo que salió a la luz en 2016 sobre los abusos sexuales que se produjeron en Fox News, que dirige el cuatro veces ganador del Emmy Jay Roach y escribe el ganador del Oscar Charles Randolph.


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En Cartelera: Socias en guerra
Dos amigas con un concepto muy distinto de la belleza deciden fundar una empresa juntas. Una es más práctica, mientras que la otra tiene como objetivo amasar una fortuna para permitirse una vida de lujos y caprichos.


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En Cartelera: La hora de tu muerte

Quinn Harris es una enfermera que descarga "Countdown", una aplicación que predice exactamente el momento exacto de tu muerte, que le revela que solamente le quedan 3 días de vida. Aunque al principio reticente a creerlo, empieza a ver cómo uno a uno la aplicación acierta con la gente que le rodea.

Cuando los segundos hasta su muerte comienzan a acercarse a cero, Quinn empieza a notar un extraña figura que le acecha y debe encontrar la manera de salvar la vida antes de que la atrape. Countdown es dirigida por Justin Dec.


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En Cartelera: Dolittle
El afamado y excéntrico Dr. Dolittle (Robert Downey Jr.) es un médico veterinario de la Inglaterra victoriana. Aislado en su mansión, Dolittle vive junto a sus animales exóticos, que son su única compañía. Pero cuando la joven reina Victoria (Jessie Buckley) cae gravemente enferma, este peculiar doctor tendrá que viajar hasta una mítica isla en busca de una cura. Muy a su pesar, Dolittle abandonará su vida de ermitaño para embarcarse en una épica aventura, en la que poco a poco recuperará su sentido del humor y su coraje, a medida que se encuentre con viejos adversarios y descubra maravillosas criaturas. En su viaje le acompañará su joven ayudante Tommy (Harry Collett), además de todo un séquito de variopintos animales. Esta comedia familiar está basada en el clásico de la literatura infantil creado por Hugh John Lofting.


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