- Cine

En Cartelera: Eso

Leído: 134.

 

Son los años 80 en el pequeño pueblo de Derry, en el estado de Maine. En él vive una panda de siete niños conocidos como 'El club de los perdedores', que debe enfrentarse a sus problemas cotidianos con los matones de la escuela. Pero su vida da un giro inesperado cuando, durante el verano, una gran amenaza se cierne sobre ellos después de que una oleada de extrañas muertes provoquen el pánico y el terror entre los habitantes del lugar.

Uniendo sus fuerzas, el grupo de amigos decidirá buscar al asesino. Entonces descubrirán que los crímenes fueron cometidos por una entidad maligna: un sádico monstruo llamado Pennywise, que luce un terrorífico disfraz de payaso. ¿Serán capaces de plantar cara a este engendro de apetito insaciable que se alimenta del miedo de los niños?

Andrés Muschietti (Mamá) dirige esta película, adaptación de la novela It (1986), escrita por el célebre autor estadounidense Stephen King

En Cartelera: Barry Seal: Solo en América

Leído: 45.

 

American Made es el título original de Barry Seal: Solo en América, mucho más sugerente en cuando a su relación con lo expuesto, tanto a nivel argumental como formal, en la nueva película de Doug Liman. Porque en ella el director nos plantea una historia que nos presenta a un hombre, Barry Seal (Tom Cruise), quien, tras trabajar como piloto de vuelos comerciales, es contratado por la C.I.A. para entregar armas y dinero a la Contra para luchar contra los Sandinistas en Nicaragua y, por extensión, contra los movimientos de extrema izquierda de Centroamérica a finales de los años setenta, cuando la presidencia de Jimmy Carter supone el colofón a una década muy conflictiva y en crisis para Estados Unidos y que tendrá su respuesta en Ronald Reagan y los ‘neo-con’. Seal, un hombre en apariencia sin ideología, que no sin inocencia, encuentra en su nueva vida emoción y adrenalina y, sobre todo, un enriquecimiento personal en aumento que tendrá en nuevos trabajos no solo un crecimiento exponencial, también la construcción de una suerte de imperio personal e íntimo cuando, conocido como ‘el hombre que siempre cumple’, sea contratado por los narcos colombianos y, después, por la Casa Blanca. Traficará con armas, droga, personas, dinero… poco importa para Seal: la mercancía es mercancía, un producto. 

Liman usa la figura de Seal como ejemplo, a partir de los hechos reales, para mostrar una época, un sistema y una forma de operar en la que las personas, sea cual sea el lugar que ocupen, interpretan un papel en un entramado que crece por sí mismo, que mueve el dinero de manera considerable. Da igual ese lugar, todos son piezas de un algo invisible pero que, a su vez, ellos mismos crean con sus acciones. Y el director lo ha hecho a través de una comedia dramática muy negra en su humor a partir de unas supuestas cintas que Seal graba cuando se sabe sentenciado a muerte por el narcotráfico, y en las que relata cómo ha llegado hasta ese punto. Es, por tanto, su punto de vista el que se impone en la narración, de ahí que, en esa especie de ignorancia arribista que lo define, intente no tanto justificarse como exponer lo que hizo, seguro de que actúo como debía: al fin y al cabo, es como se hacen las cosas para conseguir dinero y para prosperar. American Made

Con un estructura lineal y episódica, Liman relata esos años de Seal de manera enérgica, sin apenas paradas por el camino, creando unas imágenes de diferentes texturas que remiten tanto a esa época como a la nuestra en el modo de percibirla. Pero en cuanto a la construcción del relato, Liman da la vuelta a otro tipo de acercamientos a personajes como Seal para evidenciar que, incluso cuando surgen desde la crítica, no pueden evitar presentar una cierta mirada de comprensión e, incluso, de admiración. En Barry Seal: El traficante no es el caso, aunque sí aparece un sentido irónico y satírico que tiene, además, en la figura de Cruise el perfecto contrapunto, dado que el actor, cuya imagen quizá ya se encuentre en ese punto en el que está por encima de los papeles que interpreta, aportando de ese modo una dialéctica realmente interesante a nivel iconográfico y revirtiendo su imagen al interpretar a un personaje que, quizá, no cumpla del todo con las expectativas que, a priori, se puedan tener al ver una película de Cruise. 

Barry Seal: Solo en América, en varios niveles, tanto por aquello que muestra como en la manera en que lo hace, así como por ese uso de la imagen de Cruise, supone un más que notable acercamiento a una época y a unas prácticas políticas que respondían a un momento de confusión y, a su vez, de demencia que Liman traduce bien a través de las imágenes, no solo mediante la historia y sus personajes. Unas imágenes que revelan el carácter de ficción de la película, de reconstrucción, máxime cuando, además, todo viene modulado por el punto de vista de Seal, quien traslada al espectador la forma en la que fue introduciéndose poco a poco en un sistema que le creó para, después, abandonarlo y destruirlo. Lo increíble de muchos de los pasajes de la película, asumiendo que, de una forma u otra, acaecieron en su momento, quedan expuestos por Liman de tal modo que el espectador pueda dudar sobre lo real y lo ficticio para, precisamente, evidenciar lo absurdo de todo ello. Y aunque contextualizado claramente en su momento, no se puede evitar pensar que en aquella época arrancaron muchos de los problemas que, de distintas maneras, persistente en el presente. 

Lo mejor: Cómo Cruise interpreta a un personaje a la par que juega con su propia imagen como actor. 

Lo peor: El carácter satírico puede conllevar lecturas erróneas –aunque convenientes para ciertos discursos-.

En Cartelera: Made in Bangkok

Leído: 47.

 

Morganna, una mujer transgénero mexicana cruza el mundo para luchar por su sueño: una operación de cambio de sexo. Un concurso de belleza en Bangkok es su única carta en una jugada entre incierta y arriesgada. Morganna tendrá que enfrentarse al mayor dilema de los tiempos modernos, autoafirmar su identidad a pesar de quienes no la aceptan, a cambio de una vida en el engaño.

En Cartelera: Isla Calaca

Leído: 48.

Lucas descubre que no es humano después de que sorpresivamente se transforma en monstruo frente a los niños más populares de su escuela. Su búsqueda por Isla Calaca y sus monstruosas raíces lo llevan a un misterioso pero increíble viaje que lo pone cara a cara con muchos tentáculos, colmillos y situaciones fuera de control. Inclusive antes de que pueda controlar sus nuevas alas.

En Cartelera: Terror profundo

Leído: 102.

 

Tres amigos viajan a Australia para grabar un video buceando con tiburones, que les servirá como carta de presentación para entrar a un concurso de eventos extremas. Pero algo sale muy mal ese día, y la grabación se convierte en un terrorífico diario de supervivencia... o de muerte.

En Cartelera: La familia Monster

Leído: 91.

 

La familia Wishbone no es lo que se dice una familia feliz y por ello la madre decide hacer algo para cambiar las cosas entre ellos. Justos se van a pasar la noche a un parque temático. Todo iba bien hasta que una bruja malvada los maldice convirtiéndoles en diferentes monstruos: la madre es ahora un vampiro, el padre Frankenstein, la niña una momia y el pequeño es un lobo. Ahora tendrán que demostrar que aun siendo tan diferentes pueden convertirse una gran familia feliz.

Una película dirigida por Holger Tappe

En Cartelera: Mi nueva yo

Leído: 101.

 

Una madre de dos hijos se acaba de separar y decide iniciar una nueva vida en Los Ángeles. Los acontecimientos dan un giro inesperado cuando permite que tres atractivos jóvenes se muden a vivir a su casa.

Home Again es una comedia dirigida por Hallie Meyers-Shyer

En Cartelera: El Seductor

Leído: 198.

 

Una de las escenas más importantes de El seductor, la película de Don Siegel y con Clint Eastwood de 1971, discurría según los cánones de la serie B. Tras caer por las escaleras, un soldado confederado atrapado en una residencia femenina, que cree seducir pero que termina atrapado en la tela de deseos tejida por las distintas mujeres, el protagonista pasa por una amputación. La escena de la mutilación, que, en una película con una profunda carga sexual, esconde la metáfora de la castración, resulta magnífica. Siegel filma el rostro de la directora del centro, las sombras de la pierna y las herramientas se proyectan sobre la pared, en un elogio del fuera de campo. Es decir, Siegel sugiere, en una escena profundamente terrorífica, pues revela sin terminar de mostrar, dejando que la imaginación del espectador haga el resto.

En La seducción, el remake que Sofia Coppola ha hecho de la película de Siegel, la escena de la amputación ha sido, precisamente, mutilada. Coppola entierra el momento en una elipsis, justo después de que la directora de la residencia, interpretada aquí por Nicole Kidman, pida, frontalmente, casi a cámara, que le traigan el libro de anatomía. El momento resulta elegante, sutil, y desprende una ironía que planea, finamente, por toda la película, por una cinta que sabe distanciarse brevemente de la versión original.

Esta decisión de Coppola, la de suavizar bajo la forma quirúrgica de la elipsis una escena salvaje que ya giraba en torno a aquello que no se ve, desprende a su vez que esta es una película de su época. Igual que la de Siegel y Eastwood lo era de la suya. En La seducción todo aparece algo más esterilizado: el soldado es un mercenario, los deseos y las heridas de las protagonistas no se revelan a través de flashbacks, y la mutilación desaparece por completo. Coppola ha sabido preservar lo justo de la cinta de Siegel, a la vez que ha insuflado el relato de una puesta en escena distinta, que pierde quizá la furia de aquella perturbadora película de los setenta, pero que refleja, en cualquier caso, las maneras de nuestros días.

Lo mejor: Sus actrices.

Lo peor: Su actor.

En Cartelera: La estafa de los Logan

Leído: 97.

 

Esta película presenta a los hermanos de Logan, los que van a participar en la próxima carrera de Nascar, la llamada Coca-Cola 600. Antes de que llegue el gran día, Jimy (Chaning Tatum), Clyde (Adam Driver) y Mellie Logan (Riley Keough) van a intentar robar el Charlotte Motor Speedway. Puede que no sean el grupo más preparado, pero al menos se tienen los unos a los otros. Estos contarán con la ayuda del experto Joe Bang (Daniel Craig).

En Cartelera: Me amarás cuando despiertes

Leído: 93.

 

Perrine es una artista musical casi profesional que vive sola. Por accidente, un hombre cae en el contenedor de basura cerca de su casa y entra en coma, pero Perrine está desesperada por que despierte. Termina por interferir en su vida para tomar prestado su trabajo, su apartamento y su perro… ¿conseguirá también su amor?

Musical Chairs está dirigida por Maerie Belhomme y protagonizada por Isabell Carré

En Cartelera: Atómica

Leído: 217.

En las extraordinarias, y muy variadas en tono, adaptaciones cinematográficas de las novelas del escritor británico Len Deighton con el agente secreto Harry Palmer como protagonista, el Berlín del muro, de la guerra fría, era uno más de los personajes. Un Berlín donde en cada esquina se escondía una divertida referencia a todos los movimientos culturales y artísticos de la década de los 60. Aunque siempre se ha dicho que esta serie de films con Michael Caine y sus gafas al frente del reparto era la variante realista del boom del cine de espías, en comparación con el alocado universo de James Bond, lo cierto es que si analizas fríamente esas películas te encontrarás con una relectura anímica muy pop del momento y de la larguísima tradición del pulp. 

Viene toda esta larga introducción como marco para situar Atómica, cuya estructura es la de una clásica peripecia de espionaje british de los años 60, con sus topos, sus funcionarios (más quemados y más interesantes que los de John Le Carré, que también están muy bien) y su paseo por una ciudad en descomposición moral y política: Berlín, por supuesto. Una ciudad que ya no está en esos años de plomo del gato y el ratón MI5 y KGB, sino en el crucial instante de la caída del muro. Funciona Atómica pues como el epílogo de la narrativa tanto de Len Deighton (y de sus reflejos en celuloide de cineastas tan a reivindicar como Sidney J. Furie, Guy Hamilton y Ken Russell) como del tebeo a lo Modesty Blaise y las alucinógenas derivaciones televisivas de maravillas como Los vengadores. 

Charlize Theron reúne en su flexible y cómplice cuerpo/interpretación a todos esos referentes para ser, como era el John Wick de Keanu Reeves, un deus ex machina posmoderno, un acción-reacción que en el fondo nos está diciendo que todos los juegos políticos y de espionaje de ayer y hoy no son nada más que el precedente de un videojuego. Tebeo (que ese es su origen: una novela gráfica muy Peter O’Donnell) con un uso muy canalla y nostálgico de su banda sonora de canciones, Atómica nos regala instantes de cinético gozo y una inteligencia cinéfila que la hace ser más memorable que aquella Wanted con Angelina Jolie y (otra vez) James MacAvoy. No por nada, una película donde una pelea (alucinante) tiene lugar en el reverso de la pantalla de un cine que proyecta el críptico Stalker de Tarkovski ya se ha ganado su lugar en nuestra memoria y corazón.

A favor: Charlize Theron de terminatrix más estilosa que Emma Peel. 

En contra: 
la historia que cuenta es mínima.

 

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